Etiqueta: Curiosidades Científicas

PARÁSITOS DE PARÁSITOS

PARÁSITOS DE PARÁSITOS

     A pesar de su reducido tamaño, muchos huevos de insectos no llegan a eclosionar porque son invadidos por los parásitos. Entre los himenópteros un gran número de ellos parasitan los huevos de otros insectos. Estas especies son los principales agentes de control de los insectos nocivos.

    Destaca por su curioso ciclo reproductivo el ácaro de la especia Adactylidium. La hembra embarazada de este ácaro se introduce en un huevo de tisanóptero donde vivirá el resto de su vida alimentándose del mismo. Dos días después de que mamá Adactylidium entre en el huevo de tisanóptero, se abren entre seis y nueve huevos dentro de ella. Todas las larvas son hembras, salvo un macho. Ahora bien, como es muy arriesgado tener sólo un hijo macho ya que, si éste muriera, todas sus hermanas morirían vírgenes y los genes no pasarían a la siguiente generación, la abnegada madre los mantiene a todos protegidos en el interior de su cuerpo, juntitos para que se apareen y alimentándolos de su propio cuerpo. Mientras entre todos canibalizan a su madre, el ácaro macho fecunda a todas sus hermanas. Cuando éstas han quedado embarazadas hacen unos agujeros y salen del cuerpo de la madre en busca de un nuevo huevo de tisanóptero para comenzar el proceso otra vez.

     El ácaro macho queda solo dentro del putrefacto cuerpo de su madre, rodeado de excrementos y de los esqueletos desechados de las fases larva y ninfa de sus hermanas. Entonces sale del cuerpo de su madre, echa un vistazo y muere en unas horas. No se sabe por qué lo hace, por qué, simplemente, no muere en el cuerpo de su madre. Otra especie de ácaro, el Acarophenax Tribolii, no actúa así.  Si bien el proceso vital es similar, el macho no llega a salir al mundo después de embarazar a sus hermanas.

Arquímedes contra Roma

Arquímedes contra Roma

   En el transcurso de la Segunda Guerra Púnica, cuando Aníbal progresaba de forma preocupante por Italia, Roma decidió apoderarse de Sicilia. Para ello envió al cónsul Marco Claudio Marcelo al frente de un gran ejército y una armada de sesenta quinquerremes. Allí se encontraba la ciudad de Siracusa, que por entonces era una polis griega. Marcelo, un general competente y experimentado, llegó a Siracusa decidido a tomarla al precio que fuese. Pero con lo que no contó es que debía enfrentarse con la mente de unos de los mayores matemáticos de todos los tiempos: Arquímedes.

     Arquímedes -que contaba con más de 70 años- había sido encargado por los siracusanos de organizar la defensa de la ciudad. Aplicó sus descubrimientos sobre las leyes de las palancas y poleas para diseñar catapultas y diversas máquinas de guerra capaces de lanzar flechas y piedras mucho más grandes, más lejos y con mayor precisión de lo que podían hacer las catapultas romanas. Previó que los romanos acercarían los barcos a las murallas costeras para atacarlas, por lo que dispuso la colocación de unas grúas de las que colgaba una cadena con un gancho que se dejaba caer sobre los barcos para ensartarlos. Una vez sujeto se tiraba de una cuerda que, mediante un juego de poleas, izaba el barco para a continuación dejarlo caer repentinamente en un golpe demoledor contra el agua, produciendo fracturas que hundían el barco, o bien lo arrastraban y estrellaban contra las rocas de la  base de la muralla.  También se dice que diseñó unos grandes espejos parabólicos que, situados en colinas cercanas, concentraban los rayos del sol sobre los barcos romanos incendiándolos. Pero de esto último hay muchas dudas sobre su verosimilitud.

      Las máquinas de guerra de Arquímedes contuvieron a Roma varios meses. Los soldados se encontraban horrorizados puesto que nunca habían visto instrumentos similares, los cuales aparecían desde lo alto sin previo aviso y destrozaban las filas sembrando el pánico. 

      Siracusa finalmente cayó, aunque no está totalmente aclarado como. Plutarco relata que los romanos pudieron haber entrado durante la noche por una torre deteriorada y mal defendida, aprovechando un momento de fiesta en honor de Artemisa y tal vez ayudados por algún traidor siracusano. Arquímedes murió durante el saqueo a manos de un soldado pese a que Marcelo había ordenado que no se le matara porqué, según afirmó, «hay tanta gloria en preservar la vida de Arquímedes como en la toma de Siracusa».

Aconsejando a Dios

Aconsejando a Dios

ACONSEJANDO A DIOSVimos en una anterior publicación en qué consisten los epiciclos, a los que tuvo que recurrir Ptolomeo para ajustar su modelo cosmológico a la realidad observada [Ver: «EPICICLOS»]. Este modelo fue el que perduró durante toda la Edad Media hasta bien entrado el Renacimiento.

 

La descripción medieval del Cosmos era muy enredada y compleja. Esta complejidad hizo que el rey castellano Alfonso X «el Sabio», manifestara que: «Si Dios me hubiese consultado al crear el sistema del mundo, le hubiera dado algunos consejos». Hubo que esperar hasta el siglo XVII, cuando Kepler demostró que las órbitas de los astros no son circulares si no elípticas, eliminando definitivamente los epiciclos.

MICROGRAPHIA

MICROGRAPHIA

En 1665 el inglés Robert Hooke (1635-1703)  publicó el que está considerado como el primer best-seller de un libro de temática puramente científica.

Dibujo de un piojo humano

El título de la obra es Micrographia. Escrita en el inglés cotidiano de la época es uno de los primeros libros de divulgación científica y contiene la descripción detallada de cincuenta y siete observaciones realizadas con el microscopio que el propio Hooke fabricó, y tres observaciones telescópicas. Las ilustraciones que se incluían, dibujadas también por el propio Hooke, eran de una calidad y realismo no vistos nunca antes y dieron a conocer un mundo desconocido para la mayor parte de la población ocasionando un enorme impacto. A veces con imágenes impresionantes, casi aterradoras,  como la de un piojo agarrado a un pelo humano, dado que era algo que prácticamente la totalidad de la población albergaba en sus cabezas.

Además en Micrografia es donde aparece por primera vez el término “célula”, acuñado por Hooke al observar una fina lámina de corcho, cuya estructura le recordó las celdas de los monjes.

Robert Hooke es posiblemente uno de los mayores genios ignorados de la historia de la ciencia, al que muy posiblemente volvamos a encontrarnos en próximas publicaciones.

Ada Byron, la primera programadora de la historia

Ada Byron, la primera programadora de la historia

El que está considerado como el primer programa informático de la historia, fue confeccionado por Ada Byron (1815-1852) hija del famosísimo poeta inglés lord Byron.

El matrimonio de sus padres fue tormentoso a causa de las infidelidades y despilfarro de Byron, y apenas duró un año. Ada nunca llegó a conocer a su padre, pues nació un mes antes de la separación y él había abandonado Inglaterra para ya no regresar. Ya desde niña manifestó una gran capacidad para las matemáticas, y su madre Annabella Byron -que también era una apasionada de las matemáticas, además de activista política y social implicada en la causa antiesclavista- incentivó este interés por las matemáticas aunque sólo fuese como antídoto contra las posibles veleidades literarias de su hija, tal era el odio y el desprecio que sentía por la vida y obra de su exmarido.

A los 18 años Ada conoció a Charles Babbage famoso, entre otras cosas, por el proyecto que tenía entre manos: una calculadora mecánica que funcionaba sin la ayuda de un humano, llamada la máquina diferencial.  La máquina nunca llegó a construirse por motivos económicos, y hubiera medido 30 m. de largo por 10 de ancho, funcionando a vapor. Ada creó para la máquina un algoritmo que, una vez implementado con tarjetas perforadas permitían el cálculo automático. El uso de tarjetas perforadas para dar instrucciones a la máquina le fue inspirado por el telar mecánico inventado por Joseph Jacquard en 1801, que usaba tarjetas perforadas para conseguir tejer diversos patrones en las telas.

En los años 80 del siglo XX el Ministerio de Defensa de Estados Unidos denominó ADA a su lenguaje computacional MIL-STD-1815 (el número coincide con el año de nacimiento de Ada) en homenaje a su persona.

La caja perfecta

La caja perfecta

Llamado también cuboide, el ladrillo de Euler (1707-1783) es un prisma rectangular en el que tanto los lados (a, b, c) como las diagonales de las caras (d, e, f) son números enteros. El propio Euler encontró dos ecuaciones que proporcionaban infinitos primas, aunque no todos. El menor encontrado hasta el momento tiene lados de 44, 117 y 240.

Cuando la diagonal espacial (g) del prisma es también entera, el cuboide se llama «ladrillo perfecto» o «caja perfecta». Desde hace más de dos siglos los matemáticos andan buscando esa caja perfecta pero todavía no han encontrado ninguna, aunque tampoco han podido demostrar que no exista.

De todas maneras, se ha llegado bastante cerca del ladrillo perfecto. Se ha encontrado uno con aristas 68.162, 56.802 y 56.803 que proporcionan una diagonal espacial que sólo difiere de un número entero en 1/1060.589 (es decir 0’000000000….001, con 60.589 ceros tras la coma decimal). O dicho de otra forma: si esta caja tuviese las dimensiones del Universo, la diagonal espacial se apartaría de la perfección en mucho menos que el grosor de un átomo.

¿Vida con silicio en lugar de carbono?

¿Vida con silicio en lugar de carbono?

El único elemento viable para sustituir al carbono como base de la vida y capaz de formar largas cadenas y formar también compuestos complejos como lo hace el carbono, es el silicio.

El silicio puede crear los mismos tipos de compuestos que el carbono, ocupando el sitio de este. Pero al final cabe esperar que el carbono resulte mejor que el silicio, no solo porque abunda 10 veces más en el cosmos, sino también porque el silicio forma enlaces químicos que son o bien considerablemente más fuertes, o bien sensiblemente más débiles que los del carbono. En concreto, la fuerza de los enlaces entre el silicio y el oxígeno permite conformar rocas duras. La corteza terrestre consta sobre todo de átomos de oxígeno y silicio, unidos con la suficiente fuerza como para durar millones de años, y por tanto incapaces de participar en la formación de nuevas clases de moléculas. Mientras que, por otro lado, las moléculas complejas basadas en el silicio carecen de la resistencia necesaria para superar las tensiones ecológicas que si exhiben los átomos basados en el carbono.

 

La diferente manera en que los átomos de silicio y carbono se combinan con otros átomos respalda la idea de que la mayor parte de la posible vida extraterrestre –si no toda- estará formada a partir del carbono, no del silicio. Aparte del carbono y el silicio, solo tipos de átomos relativamente exóticos, con una abundancia cósmica muy inferior, son capaces de unirse a otros cuatro átomos. Así la posibilidad de que la vida utilice, por ejemplo, átomos como el germanio es muy remota.

La manzana de Newton

La manzana de Newton

A su genialidad científica, que nadie le discute, Newton unía una personalidad compleja con claroscuros que frecuentemente no dan muy buena impresión de él. Efectivamente, en más de una ocasión se mostró engreído, vanidoso, suspicaz, malintencionado y rencoroso. Tuvo varios conflictos con sus colegas con los que a menudo mostró un comportamiento mezquino y vengativo, abusando de las posiciones de poder que había conseguido. El más conocido es la disputa con Leibniz por la autoría del cálculo infinitesimal.

El célebre episodio de la manzana que, al caer, le inspiró para formular su Ley de la Gravitación Universal la contaba el propio Newton, ya anciano, a todo el que quisiera escucharlo. Se conocen hasta cuatro versiones de la anécdota, todas contadas por un septuagenario Newton. Pretendía conseguir algo parecido al famoso «Eureka» de Arquímedes al sumergirse en la bañera: una anécdota que, verídica o no, le otorgara una cierta aureola de genio que observa lo mismo que miles de personas antes de él, la caída de una manzana, pero sabe ver más allá que los demás y en un destello inspirador descubre una ley de la naturaleza.

Angstrom

Angstrom

El angstrom (símbolo Å) es una unidad de longitud empleada principalmente para expresar longitudes de onda, distancias moleculares y atómicas, etc.

ÁNGSTROM

Unidad de medida equivalente a la diezmilmillonésima parte del metro: 0,000.000.000.1 metros. En un milímetro caben 10 millones de ángstroms.

América se descubrió por error

América se descubrió por error

En una anterior publicación explicamos cómo Eratóstenes pudo medir la Tierra en el siglo III a.C. [Ver «COMO MEDIR LA TIERRA CON UN PALO»]. Aproximadamente sobre el 100 a.C. otro astrónomo griego, Posidonio de Apamea, repitió la experiencia y llegó a la muy distinta conclusión de que la Tierra tenía una circunferencia de unos 29.000 km.

Este valor más pequeño fue el que aceptó Ptolomeo y el que sobrevivió a la decadencia de Grecia y del Imperio Romano, siendo considerado válido durante los tiempos medievales. Cristóbal Colón aceptó también esta cifra y así creyó que la Tierra era más pequeña de lo que es en realidad, y que podía atravesar el Atlántico para llegar al extremo oriental de Asia. Afortunadamente para él y los que le acompañaban, América estaba en medio. Pero eso no lo sabía, y es muy posible que si Colón hubiese dado por buenas las mediciones de Eratóstenes no se hubiese decidido a emprender el viaje.